El mundo de la música popular hondureña está de luto tras la muerte del cantante Germán Alfaro, mejor conocido como Roble Copaneco, quien falleció la mañana de este lunes, según confirmó su hijo a través de redes sociales.
El artista, originario de Santa Ana, en el municipio de San Francisco, Atlántida, será velado en su comunidad natal, donde se le rendirá homenaje por su trayectoria artística.
Alfaro, integrante de la agrupación El Roble Copaneco, era reconocido por su peculiar estilo musical, fusionando ritmos regionales con letras que retratan tanto la vida cotidiana del campo como temas controvertidos.
Entre sus temas más conocidos destacan “Doña Blanca”, “La 3.0” y “Cuna de Oro”, esta última dedicada al hijo del narcotraficante condenado Miguel Arnulfo Valle Valle.
Su estado de salud se había deteriorado en los últimos meses debido a una enfermedad renal que finalmente terminó con su vida.
Un legado musical entre la controversia y la cultura popular
El grupo El Roble Copaneco, bajo el liderazgo de Alfaro, ganó notoriedad por sus composiciones que hacían referencia a personajes y contextos asociados al crimen organizado en Honduras, lo que generó críticas y señalamientos.
Sin embargo, su representante, Germán Arnaldo Flores, ha defendido en múltiples ocasiones la trayectoria del grupo.
«Yo le hago canciones a quien me pague», declaró Flores en una entrevista, en respuesta a quienes los vinculan con estructuras criminales.
Añadió que su repertorio incluye no solo narcocorridos, sino también temas de amor, ecologistas y costumbristas. “No tenemos relación con el crimen organizado”, insistió.
Un vistazo al canal de YouTube de la agrupación permite ver títulos como “La Ford 250”, “Corrido a El Porvenir” y otras canciones que evocan la vida rural y el contexto social del occidente hondureño.
Una figura polémica pero influyente
La muerte de Germán Alfaro deja un vacío importante en un género musical que, aunque polémico, ha capturado la atención de muchos por su capacidad de contar historias con crudeza, realismo y ritmo.
Roble Copaneco fue, para sus seguidores, una voz que cantó lo que otros no se atrevían a decir, dejando huella en la música regional hondureña.
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