La Ceiba. La Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) capturó a Vilma Magdalena Julian Jackson bajo cargos de trata de personas agravada. La mujer es acusada de someter a un menor de edad, originario de Gracias a Dios, a condiciones de esclavitud y servidumbre en su residencia en La Ceiba, infligiéndole torturas inimaginables.
La investigación se inició a raíz de una denuncia presentada por la extinta Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf).
Por lo que, la entidad proporcionó información sobre la situación del menor, quien había escapado del hogar de Julian Jackson buscando protección contra el abuso.
De acuerdo a la investigación, el menor se trasladó desde La Mosquitia a La Ceiba junto a su madre, quien falleció poco después.
Aprovechándose de la situación de vulnerabilidad del menor, Julian Jackson lo acogió en su hogar, transformándolo en un esclavo.
Abusos y explotación despiadada
El menor fue forzado a realizar labores domésticas exhaustivas, incluyendo limpieza y lavado de ropa, tanto para Julian Jackson como para sus hijos.
Se le negó la oportunidad de asistir a la escuela y se le mantuvo aislado, sin permitirle salir de la residencia, cortando todo contacto con el exterior.
Asimismo, la mujer lo sometió a castigos físicos crueles y degradantes, incluso lo obligaba a arrodillarse sobre rayadores de queso durante largos períodos, causándole dolor extremo.
En un acto de violencia extrema, Julian Jackson hirió al menor con un cuchillo, negándole atención médica y obligándolo a detener la hemorragia por sus propios medios.
Acciones legales
Tras su arresto, Julian Jackson compareció en la audiencia de declaración de imputado, donde se le dictó detención judicial.
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Por lo que, la trasladaron al centro penal de El Porvenir, y la audiencia inicial de su caso está programada para el jueves 27 de marzo.
La ATIC no ha proporcionado detalles sobre las fechas exactas en que ocurrieron los abusos, ni ha revelado información sobre el estado actual del menor y las medidas de protección que se le están brindando.
Este caso ha generado gran conmoción e indignación en la comunidad, y existe un clamor generalizado por justicia para el menor víctima de esta atrocidad.
Las autoridades continúan investigando para garantizar la seguridad y el bienestar del menor afectado, y para que la responsable pague por sus actos.